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domingo, 26 de mayo de 2013

Él hubiera no existe

Mi amigo Xoco nos había dicho: “Piden permiso a sus papás. Para que se puedan quedar a dormir en el rancho de mi familia que está en Villa del Carbón y ahí festejemos mi cumpleaños”. Mis papás me dieron  permiso de ir, me había quedado de ver con Xoco en el parque que estaba enfrente de la escuela. Cuando llegué al parque me había quedado como en shock. Porque no sabía que Xoco había invitado a Axel, y estaba perdidamente enamorada de él. Cuando estábamos todos nos dimos cuenta que no íbamos a caber en el carro. Tuvimos que tomar un camión. El camino había sido muy largo. Estuvimos escuchando música, riéndonos a carcajadas y echando relajo en el camión, hasta el punto que nos querían bajar. 
Cuando llegamos observe que el terreno donde estaba el rancho de la familia de Xoco era muy grande y además muy hermoso. En ese instante había quedado sorprendida de tanta belleza. Después su papá de Xoco nos llevó a un río en el cual estuvimos jugando y echándonos clavados. Tuvimos que caminar mucho para regresar al rancho y nos estábamos muriendo de frío. Así que cuando llegamos al rancho buscamos leña, para hacer una fogata. Su papá de Xoco nos llevó bombones, los quemamos y los comimos. Después  solo habíamos quedado nosotros cuatro. Nos acostamos a lado de la fogata y nos pusimos a ver las estrellas. Axel tomo mi mano y así nos quedamos. En ese instante estaba tan feliz que más podía pedir estaba con la persona que más quería y mis mejores amigos. La mañana siguiente Axel y yo nos habíamos quedado solos, él empezó a decirme cosas que todavía me sonrojan.

Cuando ya nos íbamos pasamos por  un lugar que tenía un árbol muy grande, y nos subimos al árbol. En ese momento Axel intento darme un beso pero yo no me había dejado. Aún no sé porque me quité, si el me gustaba tanto. Después el papá de Xoco nos llevó a cada uno a nuestra casa, en el camino ni Axel ni yo nos hablamos. Al otro día en la escuela todo fue tan normal,  como si Axel hubiera olvidado lo que había pasado.

A veces me pregunto qué hubiera pasado si nos hubiéramos besado porque hasta la fecha nunca volvimos hablar de lo que pasó. Pero bien dicen que no sirve de nada atormentarte pensando en lo que pudiste o no hacer. Debemos de olvidar lo que nos hace daño y seguir adelante.